viernes, 19 de abril de 2013

Resaca de vos

"No obstante, a pesar de mi desconcierto, esta la mujer mortal, no la divina, que sigue brillando para mi, aunque sea con un brillo ya empañado, entre las sombras de lo que ya no existe.
 En mi memoria ella es su propio avatar
 ¿Que es mas real, la mujer que se recuesta en la ribera herborosa de mis recuerdos , o la extension de polvo y medula seca que es toda la tierra y que sigue conteniendola?"

Jhon Banville

 

Al anochecer
vi tu cara en la luna,
tan blanca como eras.
El la placida frontera de los sueños
fuimos uno  (otra vez)
Y desperte, sin querer despertar
resaca de vos.
 
 
En el lejano patio de la infancia sopla un viento frio,
y ya no hay juegos inocentes.
Saque un papel de mi billetera
y trace dos líneas sobre la mesa,
de esas que separan vida y muerte,
de esas que separan cordura, de locura.
Un límite tan frágil ¿sabes?
 
Desde las Pléyades Abraxas nos mira y goza
Calisto, ¿qué has hecho con de tus promesas?
¿Qué has hecho conmigo?
¿Qué he hecho contigo?
¿Quién sabe?
Tanto tiempo, atrás.
Solo más agua que alimenta el rio.
 
La primera línea es por el cristo,
el ultimo héroe que piso la tierra  (y en chancletas)
La segunda es por vos ¿te sorprendes?
Como no desearte, si eres belleza
Como no esperarte,
si eras la única que siempre llega (Como la muerte)
Como no adorarte, si eras tan pura.
 
Abraxas nos juzga desde su templo inmortal
y en su eternidad , (aburrida eternidad)
No somos Nada, Mierda.
Mierda marginal, no valemos nada.
Y te creías tan importante!
Calisto tose un poco
y correa sangre su nariz
 
Sin embargo, en la primavera de nuestras vidas
Fuimos tan felices.
Tu perfume flotando en la niebla
El día de la tragedia
Tuvimos nuestros buenos momentos,
 ¿Recuerdas?
Calisto, si pudieras recordar.
 
Esa palabra,
La que nunca nos atrevimos a nombrar
Fluía entre nosotros
como una brisa calurosa
Bailando entre las hojas secas
en sendos vendavales que el otoño trajo,
a la espera del frio invierno.
 
Siempre caminando en la cornisa
te atreviste a mirar el abismo
Y Abraxas hizo uso de su carta peor,
Caíste en su trampa. Simplemente caíste
Te agarre como pude
te pedí por favor:
 No sueltes mi mano.
 
Sonreíste y me pediste dejarte ir
Debí tirarme contigo y que todo termine.
Pero siempre fui un cobarde,
No lo hice.
No obstante, a pesar de mí desconcierto
todo termino esa noche,
 para mí también.
 
Fue como un grito de terror que nadie oyó
Más tarde el eco, apagándose
después ceniza, luego leyenda
Y tu sonrisa se fue perdiendo
Luego fue lamento
más tarde olvido y luego nada
Nada, nada, nada, nada eterna.
 
Al anochecer
vi tu cara en la luna,
tan blanca como eras.
El la placida frontera de los sueños
fuimos uno (otra vez)
Y desperte, sin querer despertar
resaca de vos
 
 
 
Remy Le Blanc